BENEDICTUM III

En un antiguo monasterio, situado en un hermoso valle en tierras castellanas, habitaban unos monjes de clausura. El monasterio tenía unas tierras dentro de su recinto que cultivaban los propios monjes. En ellas tenían un huerto y también árboles frutales que servían para abastecer en verduras y frutas a todas las personas que vivían en él…

LOS VINOS

Un gran vino de añadas muy viejas, del cual encontramos una gama de cuatro añadas, Reserva, Gran Reserva, Selección y Gran Selección, cuyo método de cultivo biodinámico actual, conserva la esencia de la forma de trabajo, con mimo y cuidado, del antiguo monje viticultor.

LA HISTORIA

Un gran vino de añadas muy viejas, del cual encontramos una gama de cuatro añadas, Reserva, Gran reserva, Selección y Gran selección, cuyo método de cultivo biodinámico actual, conserva la esencia de la forma de trabajo, con mimo y cuidado, del antiguo monje viticultor.

En un antiguo monasterio, situado en un hermoso valle en tierras castellanas, habitaban unos monjes de clausura. El monasterio tenía unas tierras dentro de su recinto que cultivaban los propios monjes. En ellas tenían un huerto y también árboles frutales que servían para abastecer en verduras y frutas a todas las personas que vivían en él. En una parte del huerto, los monjes tenían unas viñas de la cuales, aparte de comer el fruto también elaboraban vino. De la elaboración del vino se encargaba un monje que conocía el método más tradicional, que se regía por la luna.

Conocía el método ya que procedía de una familia de viticultores. Se encargaba personalmente de escoger los racimos más maduros, así que, con dos o tres monjes más hacían la vendimia, juntaban los racimos en unos cestos y los llevaban a un pequeño lagar donde los monjes más jóvenes pisaban la uva. El vino servía únicamente para el consumo de la comunidad y ocasionalmente para sus escasos visitantes. Nunca se pensaba en esas botas con vino como en algo que pudieran comercializar. Simplemente las guardaban en un rincón oscuro y fresco de la gran alacena, donde almacenaban los alimentos que querían conservar…

durante un tiempo. Más como dicho consumo era bastante limitado, una parte de estas botas iban quedando allí de un año a otro, ya que cuando volvían a vendimiar y a elaborar nuevo vino, preferían consumirlo joven que era más de su agrado. Con el paso de los años aquellas barricas fueron criando un vino que se fue transformando, tomando aromas de la madera que lo albergaba y que le estaba dando una estructura diferente a la inicial. A todos estos cambios, los monjes eran absolutamente ajenos. Ellos seguían con su rutina habitual haciendo su vida de recogimiento y trabajo, ignorando que el vino que tenían en un rincón del monasterio…

estaba viviendo una lenta, pero al fin y al cabo importante transformación. El monje viticultor fue trasladado a un lejano monasterio donde desempeñaba otras labores. Más cuando llegó a la vejez volvió al monasterio de su juventud. Tenía vivo en el recuerdo el vino que elaboraban antaño, por eso cuando fue a ver las barricas donde lo guardaban ahora, se encontró con que todo estaba diferente. Le dijeron que poco después de marcharse de allí hubo un derrumbamiento y las antiguas barricas habían quedado destrozadas. Esto le entristeció mucho. No obstante, cada día visitaba el lugar donde se guardaba el vino. Un mañana…

descubrió algo que antes no había visto, era un pequeño espacio hueco detrás de un gran depósito de vino. Llamó a uno de los monjes más jóvenes para que trepara sobre dicho depósito, y así mirar que había detrás de esa pared y cuál no sería su sorpresa cuando le dijo que lo que veía eran unas barricas medio tapadas por escombros, eran sus queridas viejas barricas! Cuando el viejo monje consiguió entrar en la gran sala, donde habían quedado escondidos tantos años los antiguos toneles, y pudo probar, con gran emoción, ese viejo vino,

descubrió un vino que había adquirido un gran cuerpo, que era equilibrado y de una gran intensidad, que dejaba en la boca unos toques de madera, pero que mantenía vivo el recuerdo del vino joven original. Acababa de nacer Benedictum!
Un gran vino de añadas muy viejas, del cual encontramos una gama de cuatro añadas, Reserva, Gran reserva, Selección y Gran selección, cuyo método de cultivo biodinámico actual, conserva la esencia de la forma de trabajo, con mimo y cuidado, del antiguo monje viticultor.

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